El miedo a los robos y las ocupaciones aumenta la percepción de valor del seguro
30 de marzo de 2026
El parentésis vacacional de Semana Santa dispara el temor a ser víctima de posibles delitos, pero solo uno de cada cuatro ciudadanos dispone de una alarma conectada

Con la llegada de la Semana Santa, uno de los periodos vacacionales más importantes del año, vuelve también una inquietud recurrente: la seguridad en el hogar durante las ausencias prolongadas. El estudio “Seguridad en edificios y viviendas”, elaborado por Grupo Mutua Propietarios, dibuja un escenario claro: la preocupación de los españoles por robos y ocupaciones es elevada… pero las medidas de protección aún no están a la altura.
Hay miedo ante la ola de robos y ocupaciones de viviendas registradas en todo el país. Los datos del informe reflejan una sensación de vulnerabilidad significativa.
- Un 37% de los españoles teme la ocupación ilegal de su vivienda
- Un 36% manifiesta preocupación por sufrir un robo
Aunque los robos con fuerza han descendido un 8,3%, siguen siendo una realidad relevante, con más de 74.000 casos registrados en 2025.
En este contexto, la Semana Santa se convierte en un momento especialmente sensible. Las viviendas vacías durante varios días aumentan la exposición al riesgo, y eso se traduce en datos concretos: en los últimos cinco años, el 5% de los españoles ha sufrido un robo o intento de robo.
El estudio también revela diferencias importantes según el tipo de vivienda:
- En casas de más de 180 m², la incidencia sube al 8%
- En viviendas unifamiliares alcanza el 7%, frente al 4% en edificios
- En inmuebles de una sola planta, la preocupación se dispara hasta el 55%
En cuanto a la ocupación, aunque menos frecuente, tampoco es residual:
- Un 1% de los españoles afirma haberla sufrido
- Aumenta al 3% en hogares con menores ingresos
- Y al 2% en viviendas pequeñas (menos de 60 m²)
Además, el temor es mayor en ciudades medianas, donde llega al 40%.
Más conciencia… pero no suficiente protección
A pesar de esta preocupación, la adopción de medidas de seguridad sigue siendo desigual.
Las soluciones más extendidas son:
- Puertas de seguridad (68%)
- Ventanas con cerradura (35%)
- Videoporteros (33%)
- Cerraduras avanzadas (32%)
Sin embargo, llama la atención el bajo nivel de implantación de sistemas más completos: solo el 26% de los hogares cuenta con una alarma conectada.
Eso sí, hay diferencias claras:
- Las viviendas grandes concentran más sistemas avanzados (hasta un 49% con alarmas)
- Los edificios más nuevos incorporan más medidas de serie
- Las viviendas unifamiliares están más protegidas en accesos como ventanas
Cuando se pregunta a los ciudadanos por la seguridad de su entorno:
- Los edificios obtienen un 5,5 sobre 10
- Las viviendas alcanzan un 6,4
La percepción mejora con el nivel de ingresos, lo que evidencia una brecha clara: la seguridad también depende de la capacidad económica.
La gran contradicción: preocupación alta, inversión baja
Aquí aparece uno de los puntos más relevantes del estudio. Existe conciencia del problema como lo confirman estos datos:
- El 57% afirma que proteger su vivienda le aporta tranquilidad
- Pero el 72% considera difícil asumir el coste de mejorar la seguridad
- Y solo el 39% está dispuesto a invertir
Este desequilibrio refleja una contradicción de fondo entre necesidad y capacidad.
Más allá de los datos, el estudio deja una reflexión interesante: el 47% de los españoles cree que preocuparse en exceso por la seguridad puede llevar a vivir con miedo. Es decir, la seguridad no solo es una cuestión de medidas físicas o tecnológicas, sino también de equilibrio emocional.
La Semana Santa no solo invita a viajar o desconectar. También es una oportunidad para replantearse algo esencial: ¿está realmente protegido nuestro hogar cuando no estamos? En este escenario, el papel del seguro de hogar cobra especial relevancia. No solo como cobertura frente a robos o daños, sino como parte de una estrategia más amplia de prevención y tranquilidad.
Porque, al final, proteger la vivienda no es solo una cuestión de seguridad… sino de calidad de vida.