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Cuando el dato no ha de empezar de nuevo: la ventaja real de integrar la tarificación en el ERP
01/10/26
Cada vez es más normal que una correduría tenga digitalizadas todas las fases de una operación

Cada vez es más habitual que una correduría tenga digitalizadas prácticamente todas las fases de una operación. En los últimos años, por suerte, el avance ha sido más que relevante.
Pero aun así, puede que el proceso esté fragmentado. ¿Por qué? ¿Faltan herramientas ? No, más bien lo contrario.
Nuestras corredurías cuentan, en su mayoría, con un ERP, sistemas de tarificación, conexiones con compañías, herramientas comerciales y distintas soluciones para gestionar la relación con el cliente.
Normalmente son distintas aplicaciones.
Y el problema aparece cuando la información tiene que ir saltando de una a otra.
Y estos saltos, por decirlo de otra forma, son pequeños reinicios. La información, al pasar de un proceso a otro, no pasa completa. Siempre hay que completar, adaptar el formato, resumir…. es decir, volver a entrar información. Reiniciar, aunque sea poco, el proceso.
Y vistos de forma aislada, los reinicios pueden parecer poco relevantes. Pero cuando se multiplican por cientos o miles de operaciones, terminan formando parte del coste diario de la correduría.
Por eso, cuando hablamos en general de integración, no se trata solo de saber si dos herramientas están conectadas sino preguntarse: ¿cuántas veces tiene que empezar de nuevo el dato durante una operación?
El coste de estos pequeños reinicios
En las corredurías, en el trabajo diario hay muchas tareas que se han normalizado simplemente porque siempre se han hecho así: consultar la ficha del cliente, revisar sus pólizas, pasar a otro entorno para tarificar, introducir determinados datos, comparar alternativas, preparar una propuesta, volver al sistema de gestión, registrar el resultado y continuar con el seguimiento.
Distintas tareas, importantes por sí solas.
El problema aparece cuando, entre una y otra, se pierde continuidad. Aparecen duplicidades que consumen tiempo y aumentan los errores. Una actualización en un sitio puede registrarse bien pero no hacerse en otro.
Al final, el corredor, el usuario, puede acabar trabajando con versiones diferentes de una misma información.
Por eso, la integración real no debería medirse únicamente por la capacidad de intercambiar datos. También debería medirse por la capacidad de evitar que el proceso tenga que reconstruirse una y otra vez.
Tarificar forma parte de una cadena más larga
La tarificación suele analizarse como una función independiente: introducir información, obtener alternativas y comparar precios y coberturas.
Pero esto es un error pues para la correduría es solo una parte de un recorrido bastante más amplio que empieza mucho antes: detectamos una necesidad o aparece una oportunidad comercial. Continúa después, con la preparación de la propuesta, avanzamos hacia la preemisión o emisión y mantenemos el seguimiento de la operación.
Es una cadena, con fases. Una misma cadena donde tenemos: cliente, necesidad, tarificación, comparación, propuesta, emisión y seguimiento. Y todo forma parte de esta misma cadena. Cuanto más conectadas estén esas fases, más fácil resulta conservar el contexto, la integridad, la información.
Eso tiene una consecuencia directa sobre la productividad. No tanto porque una tarea concreta pueda hacerse unos segundos más rápido, sino porque el usuario deja de dedicar tiempo a buscar información, trasladarla, comprobarla o volver a introducirla.
Si este dato está bien integrado y continúa su recorrido por las distintas fases, es cuando tenemos unos procesos eficientes.
Una información, distintos momentos del proceso
Hablemos de esta información, de la que tiene un recorrido en un proceso de tarificación.
Buena parte de la que necesitamos para tarificar ya está dentro del ERP. Por ejemplo: datos del cliente, información de cartera, pólizas existentes, características del riesgo, antecedentes o datos comerciales , etc… Y los tenemos en el ERP porque forman parte del entorno habitual de gestión.
Cuando la tarificación está integrada con ese entorno, la lógica cambia. Todo fluye. La información puede reutilizarse en diferentes fases sin necesidad de crear circuitos paralelos. La consulta de alternativas, la comparación y determinados procesos posteriores pueden mantenerse conectados con el expediente original.
Todo es más trazable y sobre todo permite que el usuario mantenga una visión coherente de la operación.
SegElevia y TarifAI: integrar una fase crítica
En este contexto, la integración de TarifAI dentro de SegElevia, de MPM Software, permite incorporar la tarificación al mismo entorno desde el que se gestiona la operativa habitual de la correduría.
La finalidad no es simplemente evitar tener que abrir otra aplicación.El valor está en mantener conectada la información durante todo el recorrido: utilizar datos ya existentes, acceder a compañías mediante integraciones directas, comparar alternativas y avanzar hacia las siguientes fases sin romper innecesariamente el flujo.
La escala de uso también es relevante. Según datos corporativos de MPM Software, TarifAI gestiona más de 20 millones de procesos de tarificación al año y participa en más de 500.000 pólizas emitidas anualmente, con un catálogo que supera los 20 ramos y más de 35 compañías integradas.
Estas cifras aportan una lectura importante: la integración no debe ser solo cómoda. También tiene que poder responder con estabilidad cuando la operativa crece.
Del flujo continuo a la activación proactiva
Una vez que la información está conectada, aparece una posibilidad adicional. El dato no solo puede acompañar una operación ya iniciada.
También puede ayudar a poner en marcha nuevas acciones.
Ese es el planteamiento de la evolución hacia la cotización inteligente que SegElevia incorporará como módulo opcional: utilizar información ya disponible en el sistema para activar procesos de recotización, defensa de cartera o nueva producción, apoyándose en la conexión con TarifAI.
Y nos encontramos con un cambio muy relevante: en un modelo tradicional, la tarificación suele empezar cuando existe una petición concreta: el cliente solicita una revisión, aparece una oferta externa o se abre una oportunidad.
En un modelo más proactivo, parte de esas acciones pueden iniciarse desde el propio entorno de gestión, aprovechando datos ya disponibles para detectar situaciones que merece la pena revisar.
Ojo, no significa automatizar la decisión del corredor sino aportar una ayuda suplementaria y evitar que toda oportunidad dependa exclusivamente de que alguien la detecte de forma manual.
Integrar no significa acumular menos tecnología
Para finalizar, la cuestión no es si una correduría utiliza muchas o pocas herramientas. Puede pasar que una organización necesite distintas soluciones especializadas.
Lo importante es que cada nueva pieza no obligue al dato, a la información a empezar otra vez desde cero.
O dicho de otro modo: la verdadera integración se percibe cuando el usuario deja de preocuparse por dónde está el dato, cómo trasladarlo o qué información debe volver a introducir. y se concentra en lo importante: interpretar, asesorar, proponer y decidir.