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El sector modera su crecimiento para 2026 por la inflación y la tensión geopolítica
7/5/26
Mayor prudencia en les previsiones de resultados para este año

La fortaleza que venía mostrando el mercado asegurador español en los últimos ejercicios afronta ahora un escenario algo más prudente. La combinación de inflación al alza, tensión energética e incertidumbre geopolítica está obligando a revisar previsiones tanto macroeconómicas como sectoriales.
Así lo refleja el último informe de Mapfre Economics, que ha ajustado a la baja sus expectativas de crecimiento para la economía española en 2026. El servicio de estudios de la aseguradora sitúa ahora el avance del PIB en el 2,1%, una décima por debajo de sus anteriores estimaciones, como consecuencia del deterioro del contexto internacional y, especialmente, del impacto derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
La principal variable que explica este cambio es la inflación. Mapfre prevé ahora que los precios crezcan un 3,6% este año, lo que supone una revisión al alza de 1,5 puntos porcentuales respecto a las previsiones realizadas a comienzos de ejercicio. La presión inflacionista, impulsada en buena medida por el encarecimiento energético y la volatilidad internacional, modifica el tablero económico y afecta directamente a familias, empresas y sectores estratégicos como el asegurador.
Menor impulso, pero crecimiento sostenido
En este contexto, Mapfre Economics anticipa una cierta desaceleración en el negocio asegurador, aunque sin perder tracción.
En el ramo de No Vida, el informe Panorama Económico y Sectorial 2026: actualización de previsiones hacia el segundo trimestre prevé un crecimiento nominal de primas del 6% en 2026 y del 6,6% en 2027.
La previsión sigue siendo positiva, aunque inferior a la manejada anteriormente, cuando se esperaba un crecimiento del 7,4% para 2026 y del 6,8% para 2027, apoyado en un escenario de mayor estabilidad macroeconómica y financiera.
Pese a esta moderación, el comportamiento reciente del ramo sigue mostrando fortaleza. No Vida registró avances del:
- 5,3% en 2022
- 6,8% en 2023
- 7,8% en 2024
- 7,8% en 2025
Estos datos consolidan una trayectoria de crecimiento robusto, aunque el entorno actual apunta a una normalización más gradual.
Vida: menos euforia tras el fuerte rebote
El ramo de Vida, tradicionalmente más sensible al contexto financiero, también ajusta expectativas.
Mapfre Economics estima ahora un crecimiento del 7,5% en 2026, una cifra significativamente inferior al 13,5% previsto en su informe anterior.
Los datos del primer trimestre ya apuntaban en esa dirección: las primas de Vida crecieron un 9,42% interanual, mostrando una cierta desaceleración tras el intenso dinamismo observado recientemente.
Para 2027, sin embargo, las previsiones mejoran y sitúan el crecimiento esperado en el 9,3%, por encima del 7,4% contemplado anteriormente.
La explicación está en que el negocio de Vida seguirá apoyándose en dos grandes palancas:
- mayores ingresos financieros derivados del entorno de tipos;
- mantenimiento de la demanda de productos de ahorro y previsión.
La evolución del ramo en los últimos años ha sido especialmente volátil:
- 4,2% en 2022
- 36% en 2023
- -12,6% en 2024
- 23,2% en 2025
Estas oscilaciones evidencian la elevada sensibilidad del negocio a los movimientos de mercado, tipos de interés y comportamiento del ahorro familiar.
La inflación sostiene primas, pero tensiona rentabilidad
Uno de los elementos más relevantes del informe es la doble lectura del fenómeno inflacionista.
Por un lado, la inflación contribuye al crecimiento nominal de primas, ya que eleva capitales asegurados, costes de reposición y actualización de coberturas.
Pero, al mismo tiempo, genera efectos menos favorables:
- reduce renta disponible de familias y empresas;
- encarece costes operativos;
- incrementa costes de reparación y reposición;
- presiona márgenes técnicos.
Según advierte Mapfre Economics, este contexto puede afectar tanto a la rentabilidad técnica como al comportamiento de la demanda en determinados ramos.
Además, el posible shock energético derivado de la inestabilidad en Oriente Medio añade una capa adicional de incertidumbre. El conflicto regional y su impacto sobre cadenas logísticas y materias primas podría trasladarse a mayor presión sobre la siniestralidad y sobre determinados costes asegurables.
Un sector resiliente, pero más expuesto al entorno
A pesar del ajuste de previsiones, el mercado asegurador español mantiene perspectivas de crecimiento razonables y superiores, en muchos casos, a las de otros sectores.
No obstante, el escenario actual confirma una realidad cada vez más evidente: el seguro opera en un entorno profundamente interconectado con la economía global.
Inflación, energía, geopolítica, tipos de interés o tensiones comerciales ya no son variables externas, sino factores que condicionan directamente producción, rentabilidad y comportamiento del asegurado.
Tras varios ejercicios de fuerte expansión, 2026 apunta así a una nueva fase: menos exuberancia, mayor prudencia y una gestión todavía más fina del riesgo.